R32, R410A y R22: qué gas lleva tu aire acondicionado y por qué importa
Las diferencias entre los refrigerantes más habituales, cómo saber cuál usa tu equipo y qué implica tener una máquina con gas ya retirado del mercado.
Qué es y qué hace el gas refrigerante
El refrigerante es el fluido que circula por el circuito cerrado que une la unidad interior con la exterior. Su función es absorber calor en un punto y liberarlo en otro aprovechando sus cambios de estado: se evapora absorbiendo calor de la habitación y se condensa liberándolo al exterior.
Un detalle que conviene fijar porque genera muchos malentendidos: el refrigerante no se consume. No es un combustible ni se gasta con el uso. Un circuito correctamente ejecutado es estanco y debería mantener su carga durante toda la vida del equipo. Si un aparato necesita recargas periódicas, existe una fuga.
Los tres refrigerantes que te vas a encontrar
R22: retirado del mercado
Fue el estándar durante décadas en equipos domésticos. Es un HCFC, una familia de compuestos que afecta a la capa de ozono, motivo por el cual la normativa europea prohibió progresivamente su producción e importación.
La consecuencia práctica para un usuario con un equipo de R22 es relevante: no se puede recargar con gas nuevo. Si el equipo sufre una fuga, la reparación se vuelve muy complicada y cara, cuando no directamente inviable. Por eso, ante una avería de circuito en una máquina con R22, la recomendación habitual es sustituir el equipo en lugar de intentar repararlo.
Si tu aparato tiene más de quince años y nunca has comprobado qué gas lleva, merece la pena mirarlo.
R410A: la generación intermedia
Sustituyó al R22 y fue el estándar durante bastantes años. No daña la capa de ozono, lo que resolvió el problema anterior, pero tiene un potencial de calentamiento global (PCA o GWP) elevado: si se libera a la atmósfera, contribuye de forma significativa al efecto invernadero.
Por esa razón, la normativa europea de gases fluorados ha ido restringiendo progresivamente los refrigerantes de alto PCA, empujando al sector hacia alternativas con menor impacto. Los equipos con R410A siguen siendo perfectamente utilizables y reparables, pero ya no son la opción de nueva instalación.
R32: el estándar actual
Es el refrigerante que montan hoy prácticamente todos los equipos domésticos nuevos en España. Sus ventajas frente al R410A son concretas:
- Un potencial de calentamiento global sustancialmente menor, en torno a un tercio del que tiene el R410A.
- Mayor capacidad de transferencia térmica, lo que permite que el equipo funcione con menos cantidad de gas para el mismo rendimiento.
- Al ser un compuesto puro y no una mezcla, su recuperación y reciclaje al final de la vida del equipo resulta más sencilla.
El R32 está clasificado como ligeramente inflamable, lo que no supone un riesgo en uso normal pero sí implica requisitos específicos de manipulación e instalación que un técnico certificado conoce y aplica.
Cómo saber qué gas lleva tu equipo
Es más fácil de lo que parece. Tienes varias vías:
- La placa de características de la unidad exterior. Es una etiqueta metálica o adhesiva donde figura el tipo de refrigerante y la cantidad de carga en kilogramos.
- El manual del equipo, en las especificaciones técnicas.
- La etiqueta de carga que el instalador debe colocar tras la puesta en marcha.
- El modelo del equipo, buscando su ficha técnica en la web del fabricante.
Como orientación aproximada por antigüedad: los equipos anteriores a mediados de la década de 2000 suelen llevar R22; entre esa fecha y mediados de la década de 2010, R410A; y los posteriores, mayoritariamente R32.
Por qué no se pueden mezclar ni sustituir libremente
Cada refrigerante trabaja a presiones distintas y requiere aceites lubricantes compatibles con su composición. No se puede sustituir uno por otro sin más: cambiar el gas de un equipo diseñado para R410A por R32 no es una operación de recarga, sino una modificación que en la práctica rara vez tiene sentido económico.
Tampoco se pueden mezclar refrigerantes distintos en un mismo circuito. Hacerlo altera las presiones de trabajo y puede dañar el compresor.
Marco normativo y quién puede manipularlo
La manipulación de gases fluorados está regulada y requiere certificación oficial. Un técnico sin esa acreditación no puede legalmente abrir el circuito, recuperar refrigerante ni recargar un equipo.
Esto no es una formalidad administrativa. La normativa persigue evitar emisiones a la atmósfera, y por eso obliga a recuperar el refrigerante antes de cualquier intervención sobre el circuito y al desmantelar un equipo. Liberar el gas a la atmósfera está prohibido.
En instalaciones con cargas de refrigerante por encima de determinados umbrales, habituales en el ámbito comercial, existen además obligaciones de control periódico de fugas y de registro documental.
Qué significa esto a la hora de comprar o reparar
- Al comprar, comprueba que el equipo usa R32. Si te ofrecen un modelo de liquidación con R410A a buen precio, valora que estás adquiriendo una tecnología en retirada.
- Ante una fuga, exige que se localice y repare antes de recargar. Recargar sin reparar repite el gasto y libera gas a la atmósfera.
- Con un equipo de R22, no cuentes con poder repararlo si el problema está en el circuito. Planifica su sustitución.
- Exige documentación de la carga y de cualquier intervención sobre el circuito frigorífico.
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Leer la guía completaArtículo divulgativo elaborado por el equipo editorial de Tu Aire Acondicionado. No sustituye la valoración de un instalador habilitado: cualquier intervención sobre el circuito frigorífico requiere personal certificado para la manipulación de gases fluorados. Si detectas un error en este texto, escríbenos y lo revisamos. Puedes consultar cómo elaboramos el contenido en nuestra metodología editorial.