Bomba de calor frente a calefacción eléctrica: cuál sale más barato
Por qué un aire acondicionado en modo calor puede costar bastante menos que un radiador eléctrico, y en qué situaciones esa ventaja se reduce.
Dos formas muy distintas de convertir electricidad en calor
Mucha gente tiene un aire acondicionado con función de calor y sigue usando radiadores eléctricos en invierno, convencida de que "el aire gasta mucho". En la mayoría de casos esa intuición es incorrecta, y la razón es un principio físico que merece la pena entender.
Calefacción eléctrica por resistencia
Los radiadores eléctricos, convectores, emisores térmicos y calefactores de aire funcionan por efecto Joule: hacen pasar corriente por una resistencia que se calienta. Su rendimiento es prácticamente del 100 %, lo que suena estupendo hasta que se entiende qué significa exactamente: por cada kilovatio-hora de electricidad que consumen, entregan un kilovatio-hora de calor.
Y ese es su techo. No pueden hacerlo mejor, porque están limitados por la propia conservación de la energía.
Bomba de calor
Un aire acondicionado en modo calor no genera calor: lo traslada. Extrae energía térmica del aire exterior y la lleva al interior. La electricidad no se convierte en calor, sino que alimenta un compresor que mueve energía de un lado a otro.
Como no está limitada por la conversión directa, puede entregar bastante más energía térmica de la que consume en electricidad. Ese factor se mide con el COP, y es habitual que se sitúe en valores de 3 o 4 en condiciones favorables: por cada kilovatio-hora consumido, se entregan tres o cuatro de calor.
Qué significa esto en la factura
La comparación es directa. Para aportar una misma cantidad de calor a una habitación:
- Un radiador eléctrico necesita consumir esa misma cantidad de electricidad.
- Una bomba de calor con un COP de 3 necesita consumir aproximadamente un tercio.
Dicho de otra forma: en condiciones razonables, calentar con el aire acondicionado suele costar en torno a una tercera parte de lo que cuesta hacerlo con un radiador eléctrico. Es una diferencia lo bastante grande como para justificar revisar los hábitos si tienes un equipo con bomba de calor y no lo estás usando en invierno.
Cuándo se reduce esa ventaja
La bomba de calor no mantiene su ventaja de forma uniforme en todas las condiciones. Hay tres factores que la matizan.
1. La temperatura exterior
Cuanto más frío hace fuera, menos energía térmica disponible hay en el aire exterior y más trabajo cuesta extraerla. El COP baja conforme desciende la temperatura, y lo hace precisamente en los días de mayor demanda. En zonas de inviernos suaves la ventaja se mantiene casi siempre; en zonas de inviernos severos se reduce en los picos de frío.
Por eso el dato relevante al comparar equipos no es el COP nominal sino el SCOP, que es estacional e incorpora ese comportamiento a lo largo de toda la temporada.
2. Los ciclos de desescarche
Cuando la temperatura exterior es baja y hay humedad, se forma escarcha sobre la batería de la unidad exterior. Para eliminarla, el equipo invierte temporalmente su ciclo. Durante esos minutos no está calentando la casa y sí está consumiendo. Es un funcionamiento normal, no una avería, pero penaliza el rendimiento medio en climas fríos y húmedos.
3. La distribución del calor
Un split de pared calienta la estancia donde está. Un radiador eléctrico también, pero la sensación térmica es distinta: la bomba de calor mueve aire caliente, que tiende a acumularse en el techo, mientras que un emisor térmico calienta más por radiación y convección lenta, lo que algunas personas perciben como más confortable.
Esto se corrige en buena medida orientando las lamas hacia abajo en modo calor, algo que mucha gente no hace: en calefacción interesa lo contrario que en refrigeración.
Cuándo sigue teniendo sentido un radiador eléctrico
Pese a todo lo anterior, hay situaciones donde la calefacción por resistencia es la opción razonable:
- Estancias sin equipo de climatización instalado, como un baño pequeño o un trastero, donde instalar un split no compensa.
- Uso muy puntual y breve: un golpe de calor rápido de veinte minutos en una habitación concreta.
- Cuando no hay bomba de calor y no está prevista su instalación.
- Como apoyo complementario en momentos de frío extremo, cuando el rendimiento de la bomba está en su punto más bajo.
Los radiadores eléctricos tienen además la ventaja de un coste de adquisición muy bajo y de no requerir ninguna instalación, lo que los hace prácticos en alquileres o soluciones temporales.
Cómo sacar partido a la bomba de calor en invierno
- Orienta las lamas hacia abajo. El aire caliente sube por sí solo; dirigirlo hacia arriba deja el calor en el techo.
- Mantén una temperatura estable en lugar de encender y apagar. El Inverter es más eficiente trabajando de forma continua en régimen bajo.
- No exageres la consigna. En invierno, el rango de confort recomendado se sitúa habitualmente entre 19 y 21 °C.
- Limpia los filtros también en invierno. Se ensucian igual que en verano.
- No te alarmes con el desescarche. Que el equipo se detenga unos minutos y salga vapor de la unidad exterior es funcionamiento normal.
- Recuerda el aislamiento. Igual que en verano, es lo que determina cuánto tiene que trabajar el equipo.
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Leer la guía completaArtículo divulgativo elaborado por el equipo editorial de Tu Aire Acondicionado. No sustituye la valoración de un instalador habilitado: cualquier intervención sobre el circuito frigorífico requiere personal certificado para la manipulación de gases fluorados. Si detectas un error en este texto, escríbenos y lo revisamos. Puedes consultar cómo elaboramos el contenido en nuestra metodología editorial.